Lo primero es tener en cuenta si la lámpara o aplique se instalará completamente a exterior o bajo techo (un porche, una terraza o similar). Los materiales utilizados y la concepción del artículo pueden variar considerablemente según esta premisa. El grado de IP (índice de protección para exterior) define con un número la capacidad de la lámpara para soportar la humedad, y la entrada de polvo y cuerpos sólidos, que es lo que determina si el tipo de lámpara elegido es el adecuado para su ubicación.

BOLARDOS

Una fuente de luz que emerge del suelo es una buena opción. Cuando oscurece surge un ambiente muy agradable de la combinación de luz y plantas. Su uso natural es el de señalizar entradas o senderos a través del jardín, aunque también las vemos “marcando” el perímetro de la parcela o casa (foto: modelo Brick).

 Modelo Brick

APLIQUES

Los apliques van a pared, pero hay que tener en cuenta las condiciones meteorológicas. En un porche o terraza techada el aplique afrontará unas condiciones, y completamente a exterior tendrá que hacer frente a lluvia, viento, nieve…el clima de cada localización.

En general, si el aplique de exterior está colocado en un lugar no muy expuesto a viento y la lluvia, sería suficiente con un grado de IP44. Sin embargo, en una fachada muy expuesta a viento y la lluvia será necesario al menos una IP54.

Entre las ventajas de los apliques está la cantidad de posibilidades que ofrece con su haz de luz. Tenemos apliques que dirigen la luz hacia abajo, otros que lo hacen en ambas direcciones, arriba y abajo (línea de diseño minimalista), otros difuminan o expanden la luz sobre un área,… (foto: modelo Kerlouan).

Aplique Modelo Kerlouan

LÁMPARAS DE PIE

Otro estilo que puede aportar mucho encanto a nuestro jardín o terraza. La lámpara de pie ocupa más espacio pero también puede iluminar una zona mayor que los apliques o bolardos. Las consideraciones en cuanto a ubicación exterior o bajo techo son similares (foto: modelo Aubanne).

 Lámpara de pie Modelo Aubanne

LÁMPARAS EN SUSPENSIÓN

Esta opción es fantástica para pérgolas de todo tipo. Si colocamos una lámpara preparada para exteriores podemos conseguir ambientes con mucho encanto, muy acogedores. A modo de ejemplo nos hemos decantado por el modelo montana para poder hablar un poco del tipo de bombilla que utilizaremos. Hoy en día hay gran variedad de alternativas, ahora está de moda usar LEDs por su durabilidad y bajo consumo, pero el diseño de las bombillas ha evolucionado en los últimos años. Manteniendo las premisas de durabilidad y bajo consumo, existe modelos como el de la foto, con una resistencia tipo vintage que da un toque esencial a la lámpara (foto: Modelo Montana).

 Lámparas en Suspensión Modelo Montana

PLAFONES DE TECHO

Parecidos a las lámparas de suspensión pero la diferencia estriba en que hay muy poca distancia entre la lámpara y el techo, no cuelga hacia abajo para acercarnos el punto de luz. El haz luminoso se expande y afecta a más superficie. Perdemos en intimidad pero ganamos en iluminación práctica, muchas veces la altura neta que tenemos no permite una lámpara de suspensión (foto: modelo Kent).

Plafón de techo Modelo Kent

LÁMPARAS NÓMADAS

Nuestra última proposición serán las lámparas móviles o nómadas. Aquellas que movemos de un sitio a otro según nos convenga. El modelo Grumo de la foto se fabrica en varias formas geométricas y es especialmente útil. Ese gancho nos permite “colgarlo” en cualquier sitio, pero también podemos dejarlo en el suelo, encima de la mesa, en una mesita auxiliar,…. Adaptación total al entorno, si cambiamos temporalmente de residencia nos lo llevamos (Foto: modelo Grumo).

Lámpara nómada Modelo Grumo

 

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